La Carretera
Hoy os voy a hablar de un libro que me ha dado mucho que pensar. No es un tema del que suela hablar habitualmente, pero creo que la ocasión lo merece.
El Libro en cuestión es “La carretera” de Cormac McCarthy, una obra de esas que se sale de los moldes pre-establecidos. Para empezar la obra está ambientada en futuro, no muy lejano donde un incidente no mentado convierte el mundo en un desierto post-apocalíptico de ceniza, nieve y destrucción. La lucha por la supervivencia, de los pocos supervivientes es un combate diario ante las inclemencias de un mundo que ha sucumbido bajo sus propias pesadillas.

Ante esta tesitura se encuentran los dos protagonistas, un padre y un hijo, a los que Cormac McCarthy ni siquiera ha puesto nombre, dando importancia a la personalidad y no a la persona.
Padre e hijo buscan un mundo mejor, un lapso en ese mundo destruido inclemente viajando a través de los Estados Unidos camino al sur. Siendo su única guía un mapa desvencijado y la siempre presente carretera. Una verdadera metáfora de la vida, alejarse del camino, es morir, es perderse, es desaparecer. Ante un mundo casi inexistente, si no fuera por el grisaceo de las cenizas y el frio inclemente de un eterno invierno, el único mundo para padre e hijo son el otro. No hay más que uno para el otro y el otro para el uno, el mundo solo existe como nexo de unión ante ambos. El relato, conmovedor ante todo, muestra la lucha diaria de un padre por su hijo, por su futuro, amenazado continuamente por el hambre, el frío y la exposición a la devastación.
Todo este panorama se ve, más si cabe, acrecentado por la depravación de aquellos que han sucumbido al canibalismo como modo de supervivencia ante la falta de alimentos, que obligan a cualquier errante a mirar atrás, esconderse y vivir con el miedo adherido a la piel. Todo ello sin alejarse de la carretera que lleva a las pequeñas poblaciones destruidas, fuente del escaso alimento fruto del saqueo ligado a la omnipresente mendicidad.
Solo padre e hijo, de principios sólidos, se autodenominan portadores del fuego. Fuego, de una civilización… que ha sucumbido bajo la depravación, la destrucción y el caos. Pero que sobrevive bajo el infinito manto del amor primigenio de un padre por un hijo.
Verdaderamente una obra estremecedora, triste donde las haya, pero enriquecedora al mismo tiempo. Un verdadero ejemplo de como el amor de un padre por un hijo es suficiente para tener esperanza en un civilización que decidió condenarse a sí misma largo tiempo atrás.
Dentro de poco será posible ver la adaptación en el cine, aunque será difícil superar las oscuras narraciones de Cormac McCarthy con imágenes
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