Google Italia y las PUTASGAE

Escrito por Jaime | General,Jaime | Viernes 26 Febrero 2010 13:57

La reciente sentencia condenatoria dictada por un tribunal de Milán contra tres directivos de Google, a raíz de un vídeo vejatorio suministrado por usuarios de Google Vídeo, ha movilizado a la diplomacia estadounidense, hasta el punto que el embajador de Estados Unidos en Italia ha llegado a afirmar textualmente que el país americano no está de acuerdo “sobre el hecho de que la responsabilidad preventiva de los contenidos subidos por los usuarios recaiga sobre los proveedores de servicios en Internet”.

La sentencia vuelve a situar en el debate público una de las cuestiones candentes sobre la libertad de expresión en Internet, y particularmente en la denominada Web 2.0., basada en contenidos aportados por los usuarios. Google Vídeo y Youtube se nutren cada minuto de horas y horas de vídeo que suben a la Red los suscriptores del servicio, hasta el punto que es imposible un control previo sobre los contenidos.

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Sucede que en este caso la lógica de la Red discurre de forma paralela a lo que establece la normativa comunitaria. Un proveedor de servicios de alojamiento, como es Google, no puede supervisar permanentemente todo lo que suben los usuarios, porque ello haría inviable económicamente su actividad, especialmente cuando se trata de un servicio no remunerado.

Precisamente por ello los artículos 14 y 15 de la Directiva Comunitaria 2000/31/CE establece que los prestadores de servicios de Internet no pueden ser considerados responsables de los datos almacenados a petición del destinatario, salvo que tengan conocimiento efectivo de la ilicitud de dichos datos, y sin que se pueda imponer, ni a Google ni ningún otro operador, una obligación general de supervisión de contenidos.

Según la información publicada, el vídeo se colgó el 8 de septiembre de 2006, y Google recibió quejas sobre dicho contenido los días 6 y 7 de noviembre del mismo año, procediendo al borrado el día 7. Si dichos datos son ciertos, la justicia italiana ha condenado a Google vulnerando la directiva comunitaria, lo que podría llegar a ocasionar una condena contra Italia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. A menos, claro está, que un tribunal de apelación del país transalpino enmiende a tiempo el desaguisado.

El caso de Google Italia presenta muchos paralelismos con la sentencia dictada por el Tribunal Supremo español en el pleito entre la SGAE y la Asociación de Internautas, a cuenta del subdominio antisgae.internautas.org, donde se hospedaron los contenidos del dominio putasgae.org. La Asociación de Internautas resultó condenada por haber prestado servicios de alojamiento a contenidos suministrados por un tercero, en concreto la llamada “Plataforma de coordinación de movilizaciones contra la SGAE”, ajena al proceso. Y ello a pesar de que la Asociación de Internautas procedió al borrado de los contenidos infamantes tan pronto como tuvo constancia de la presentación de la demanda.

El Tribunal Supremo español, en una interpretación restrictiva de lo que debe entenderse por conocimiento efectivo por parte de la Directiva comunitaria y la propia legislación española, acabó condenando a la Asociación de Internautas con base en el peregrino razonamiento de que la palabra “putasgae”, como nombre de dominio bajo el que originalmente se alojaba la página, ya debía advertir a la proveedora de hosting –la Asociación de Internautas- de la posible ilicitud de los contenidos.

“Niño, no digas puta”: un razonamiento tan infantil como ése puede llevar en la práctica a todos los operadores de Internet –periodistas, blogueros, empresas, particulares, organismos públicos y entidades sin ánimo de lucro- al ejercicio efectivo de la censura previa. Algo que prohíbe la propia Constitución Española, una norma que teóricamente nuestro Tribunal Supremo debería poner por encima de cualquier otra consideración.

El mejor Hosting

Escrito por Jaime | General,Jaime | Lunes 15 Febrero 2010 12:42

Tras mucho buscar  e investigar parece que al fin he dado con un Hosting que de verdad vale la pena. Lo cierto es que los registradores, que te permiten contratar Hosting, como norma general son las peores opciones, ya que además de darte poco alojamiento, poca transferencia de datos, solo alojan un dominio; con lo cual cada vez que quieras hacer una nueva Web, debes contratar un nuevo Hosting. Además las opciones Europeas, en general son muy caras en comparación con cualquier compañía americana.

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Impresiones del iPad

Escrito por Jaime | General,Jaime | Domingo 7 Febrero 2010 11:50

Apple cerró hace dos semaas el primer capítulo del culebrón tablet con la presentación, tras meses de rumores, de su esperado ordenador, bautizado como iPad. Ahora, toca lidiar con la segunda entrega de la serie: las reacciones, que van desde el entusiasmo hasta la decepción.

“Iniciamos 2010 presentando un producto mágico y revolucionario”, dijo Steve Jobs, consejero delegado de Apple. “¿Hay sitio para un dispositivo entre un portátil y un teléfono inteligente? Nosotros lo tenemos y lo hemos llamado iPad”, aseguró Jobs.

El iPad, que llegará en marzo con precios entre 499 y 829 dólares (356 y 591 euros), es un dispositivo con una pantalla táctil color de 9,7 pulgadas que permite navegar, utilizar el correo electrónico, ver vídeos y fotos, escuchar música, jugar y, además, leer libros, periódicos y revistas. Con un diseño muy del estilo Apple, está basado en el sistema del iPhone y ofrece la opción, en algunos modelos, de conectividad 3G además de Wi-Fi.

ipad

Pegas

Apple reinventa un concepto fracasado (el de los tablets) y, como ocurre cuando se busca abrir una nueva categoría, no todos lo ven claro. “No es más que un iPod Touch gigante”, dicen los más decepcionados, que se esperaban más capacidades propias de un ordenador, como puede ser la posibilidad de trabajar en varias tareas al mismo tiempo (por ejemplo, navegar y trabajar con un editor de textos).

Algunas críticas son idénticas a las que se vertieron cuando lanzó el ‘iPod’ o el ‘iPhone’
A la hora de buscarle más peros, los expertos mencionan que no soporta el formato flash de Adobe, lo que significa que dará problemas para ver vídeos en ciertas páginas. Además, no tiene ranuras para tarjetas de memoria, ni salida de vídeo HD. Algunos echan en falta la cámara, mientras que otros apuntan que no podrá sustituir a un portátil si el usuario tiene que trabajar asiduamente con aplicaciones, como las de ofimática, que requieren un uso intensivo del teclado. Esto es debido a las limitaciones del teclado virtual.

“Algunas de las críticas son idénticas que las que se dijeron en los lanzamientos de iPod y iPhone”, opina Enrique Dans, profesor del Instituto de Empresa, convencido de que su diseño, su enfoque mixto ocio/negocio y la plataforma para contenidos que ofrece atraerá a un nuevo segmento de usuarios. “El iPad significará para el concepto tablet la misma revolución que el iPod marcó para el reproductor MP3 o el iPhone para el teléfono móvil“, dice.

Aciertos

A la hora de destacar aciertos, y más allá del diseño, muchos expertos coinciden en que la gran pantalla y su tamaño (680 gramos y 12 mm de espesor), lo convierten en un dispositivo idóneo para navegar por Internet y consumir ocio digital, con una batería que podrá durar hasta 10 horas. “Es consistente pero sorprendentemente ligero“, dice Mark Wilson, de Gizmodo. Lo mejor, en su opinión, es la “increíble” velocidad de navegación que ofrece.

“Ofrece TV y vídeo portátil versátil tanto desde el punto de vista de la conectividad, como desde la calidad de reproducción”, destaca Rafael Achaerandio, analista de IDC.

También hay división de opiniones respecto a su capacidad como e-reader. Algunos expertos creen que el software ofrece una buena experiencia lectora, con la ventaja de que se pueden pasar las páginas rápidamente frente a la lenta velocidad de refresco de los lectores electrónicos. Otros aseguran, sin embargo, que está lejos de igualar lo conseguido por la tinta electrónica.

Lo mejor…

- Un sólo dispositivo para el ocio digital y navegar por la Red.

- Su pantalla táctil color de 9,7 pulgadas y su formato ligero (680 gramos y 12 mm) .

- Las más de 140.000 aplicaciones disponibles, junto a los contenidos de ‘iTunes’ e ‘iBooks’.

- Su diseño.

- La rapidez en la navegación por Internet.

- La duración de batería de hasta 10 horas.

- TV y vídeo portátil versátil desde el punto de vista de la conectividad y el almacenamiento.

Y lo peor

- No se puede trabajar en modo multitarea, por ejemplo, abrir a la vez un editor de texto y el navegador.

- No admite tarjetas de memoria, ni salida de vídeo HD.

- No es un dispositivo para crear contenido, no tiene cámara ni videocámara.

- No ofrece la experiencia lectora de la tinta electrónica, aunque mejora lo habitual en pantallas retroiluminadas.

- Al ser un teclado virtual, no es cómodo si el usuario hace un uso intensivo de, por ejemplo, aplicaciones de ofimática. Sin embargo, se le puede conectar un teclado físico.

Adoración al Hipno – iPad

Escrito por Jaime | General,Jaime | Lunes 1 Febrero 2010 09:42

El mundo quería una tableta. Y Steve Jobs creó una. Pero no una tableta cualquiera. El consejero delegado de Apple creó el iPad, un nuevo tipo de producto en sí mismo. Con sus virtudes. Con sus defectos. Llamado a revolucionar el mundo de la tecnología. Ese dispositivo de 10 pulgadas (25 centímetros) tiene ahora ante sí una tarea de titanes: impulsar el mercado de los libros digitales, hacer de la prensa online un negocio rentable y atraer a las generaciones adultas a las nuevas tecnologías. Se le atribuyen todo tipo de bondades. Se esperan de él milagros. Ha suscitado, en cuatro días, reacciones de devoción y decepciones amargas. Del iPad se espera una revolución.

Durante meses se había hablado incansablemente del advenimiento de la tableta, la nueva creación de Apple que iba a ser capaz de revolucionar el mercado tanto como el iPod revolucionó los reproductores de música o el iPhone la telefonía. Pero la promesa de un dispositivo de esa naturaleza viene de mucho, mucho tiempo atrás.

Hace una década ya se hablaba de una posible tableta de Apple. Antes incluso del nacimiento del iPod, que vio la luz el 23 de octubre de 2001. El diario USA Today publicaba el 25 de julio de 2000: “Apple tendrá que idear un nuevo truco el año que viene para suscitar el interés del consumidor”. Y añadía: “La especulación se ha centrado en [...] una tableta del tamaño de un Macintosh”.

Hoy, 10 años después, existe, por fin, el iPad. En los pasados meses, diarios y revistas publicaron vaticinios sobre la nueva tableta, llamándola iSlate, iTablet o iSlab. Los blogueros crearon imágenes falsas más o menos parecidas al proyecto real. “Crece el rumor de que Apple pronto desvelará un producto estilo tableta para consumir música, películas, libros y otro contenido media”, decía Associated Press en enero.

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Rumores. Ilusiones. Filtraciones. Todo llevó al gran momento del miércoles, en que Steve Jobs presentó un ordenador con una pantalla de 10 pulgadas, sin teclado físico ni puertos USB o HDMI, con conectividad exclusivamente inalámbrica, incapaz de ejecutar más de un programa a la vez, no compatible con los gráficos flash, dotado de un disco duro de entre 16 y 64 gigas y un precio de entre 300 a 600 euros.

La mañana de su presentación eclipsó todas las noticias. El consejero delegado de Apple fue el hombre del día: “¿Tenemos lo que se necesita para crear una nueva categoría de productos? El listón está muy alto. Tiene que ser excelente en sus funciones. Creo que tenemos el producto”. En sus manos, el artilugio llamado a revolucionar la prensa y los libros. “La tableta de la esperanza”, según The Economist.

La cuestión es si Apple ha presentado algo nuevo. Las tabletas existen casi desde que existen los ordenadores. En la película 2001: Odisea del espacio aparecía un prototipo similar al que mostró Jobs. Y precisamente en 2001 Bill Gates presentó otro prototipo de tableta para el que se creó un sistema operativo específico, pensado para convertir la escritura manual en texto digital. Actualmente, fabricantes como Asus, Toshiba o Lenovo fabrican tabletas.

Y aún así la de Apple ha generado todo tipo de reacciones. En su presentación, Jobs logró que le acompañaran representantes de uno de los diarios más prestigiosos del mundo, The New York Times, y de una de las mayores empresas de juegos online, Gameloft. Ha conseguido que, una semana antes del acto del miércoles, Amazon anunciara que abría su lector Kindle a aplicaciones de terceros, para dotarlo de más dinamismo. Y cinco editoriales se han ofrecido a formar parte de la nueva tienda de libros de Apple, iBooks: Hachette, Harper Collins, Macmillan, Penguin y Simon & Schuster.

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Apple mueve montañas. Ha revolucionado el sector al presentar algo que ya se había fabricado pero, a la vez, ha logrado que el iPad, con sus particularidades, cree una categoría nueva en sí misma. Esta capacidad emana, en gran parte, de un hombre al que la revista The Economist retrata esta semana como un santo, mostrando a la humanidad la tabla (el iPad) de la ley: Steve Jobs, cofundador de la empresa y ausentado de ella a mediados de los ochenta, el hombre que volvió a tomar sus riendas en 1996 para producir, en serie, el iMac, el iBook, el iPod, el MacBook y el iPhone. Todos ellos, con un denominador común: “Simplicidad, elegancia, facilidad de uso, prestigio, y sensación de integración”, explica Geoffrey Long, analista y profesor de nuevas tecnologías en el Massachusetts Institute of Technology. “Se ve a Apple como una marca de lujo, aunque la elevada difusión del iPod y el iPhone la convierten en un lujo que mucha gente se da el gusto de tener. Cuando Jobs sube a un escenario y dice que algo funciona, la gente lo compra“.

Jobs tiene una forma inteligente de sorprender a la competencia y a los consumidores. “En el mundo de la informática, normalmente, se anuncian los productos con meses de antelación” explica el analista Mike McGuire, de la consultora Gartner. “Durante décadas, las empresas han anunciado los productos informáticos con suficiente antelación como para que las familias organizaran sus presupuestos y pudieran permitirse comprar un nuevo dispositivo”. “Apple es otra historia”, clarifica. “Usa el factor sorpresa. A excepción del iPhone, ha mantenido sus últimos productos en el más estricto silencio. Y tuvo que anunciar el iPhone porque, cuando lo registró como un teléfono en la Comisión Federal de Comunicaciones de EE UU, en 2007, la documentación al respecto quedaba al alcance de cualquier ciudadano. Al no informar de sus productos antes de vender sorprende a la competencia con el paso cambiado y no deja al consumidor tiempo para reaccionar. Apple tiene claro que si alguien se plantea una compra dos veces, puede que no la llegue a completar. Por eso, en su estrategia no queda espacio para la planificación. Apela al consumismo más primario”.

De ese modo, es cierto que los medios y los consumidores llevaban años pidiéndole una tableta a Apple. La expectación ha sido tan grande, el listón tan alto, que la decepción era inevitable. Daniel Indiviglio, en The Atlantic, dice que el iPad “es como si un iPhone y un Kindle tuvieran un hijo, y le hincharan a base de esteroides”. En la página Gizmodo, como en otras, se le critica que no sea compatible con Flash (unos gráficos que utiliza la inmensa mayoría de páginas web) y que no disponga de cámara. En Wired, un sitio web de culto para los amantes de la tecnología, se dice que “lo que Steve Jobs enseñó es, de hecho, poco más que un iPhone gigante. Un iPhone gigante que no sirve para llamar por teléfono“.

De todos modos nadie le puede reprochar nada a Jobs o a Apple, porque lo único que ambos dijeron en los pasados meses sobre el iPad fue: “Ven a ver nuestra última creación”. Apple no emitió un solo comunicado, ni produjo un solo anuncio publicitario o compró página alguna de publicidad. Finalmente, invitó, con aquella frase, a medios de todo el mundo a acudir a California el miércoles pasado, a un evento del que no se sabía nada con certeza.

Steve Jobs

Ahora, esos mismos analistas se preguntan cuál es el público que puede hacer del producto un nuevo éxito comercial para Apple. Hay muchos que creen que será el iPod de los baby boomers, la generación nacida entre 1945 y 1965, acostumbrada a la lectura de libros y diarios en papel, a ver la televisión en pantallas grandes, que han tenido que hacer un esfuerzo para adaptarse a la ubicuidad de Internet y a la presencia de la tecnología en casi cada aspecto de su vida.

“El iPhone no es perfecto para la generación del baby boom (que ahora cumple entre 45 y 65 años)”, publica Gizmodo en una entrada titulada El iPad de Apple es para ancianos. “La pantalla y el texto son demasiado pequeños para los ojos de los mayores, el teclado es demasiado pequeño para escribir con comodidad, convirtiéndolo en algo inútil incluso para las tareas administrativas más básicas”. El iPad sería, por tanto, un lector y reproductor multimedia para gente que no esté cómoda con los reducidos tamaños de las nuevas tecnologías y que no piense sólo en la portabilidad.

Ese puede ser el secreto del iPad, la clave de su posible éxito y la razón por la que podría salvar el futuro de los medios tradicionales, ansiosos por encontrar una forma de mantener a sus lectores y su publicidad a través de Internet. La prensa necesitaba ese tipo de esperanza. En un año, la crisis en ese sector ha obligado a cerrar 120 periódicos y ha dejado sin empleo a 21.000 trabajadores. El número de lectores desciende a diario. Según una reciente encuesta del Pew Research Center, sólo un 25% de los estadounidenses lee el diario en papel con asiduidad. En 2006 esta cifra era del 34%. Esa encuesta habla de un “vacío generacional” entre los lectores de prensa: un 55% de los nacidos antes de 1946 lee diarios, en papel o en la red. Esa cifra se reduce a un 42% para los nacidos entre 1946 y 1964, y a un 33% para los nacidos entre 1965 y 1976.

Y, de repente, ha llegado el iPad, que “une lo mejor de la prensa escrita con lo mejor del digital”, según un directivo de The New York Times, Martin Nisenholtz, que presentó la aplicación de su diario para esa tableta junto a Steve Jobs. Su compañera en el mismo medio, Jennifer Brook, aseguró en ese mismo acto haber capturado “la esencia de leer un periódico”. Decía esto mientras pasaba hojas en la pantalla del iPad. Como si fueran de papel. Porque el formato de 10 pulgadas del iPad lo permite. “Y permite diseñar el diario a la medida de cada uno, cambiando columnas, reformateándolo“, añadió.

Para el Times, un iPad puede ser, de hecho, un sueño hecho realidad. Al fin y al cabo su aplicación para el iPhone se ha descargado ya tres millones de veces. A eso hay que añadir las monumentales cifras con las que se presenta Apple a sus posibles socios: 125 millones de cuentas de iTunes, con la información de 125 millones de tarjetas de crédito almacenadas en sus servidores, listas para ser cargadas con un solo clic por noticias sueltas o suscripciones mensuales. Teniendo en cuenta estos factores, es lógico que el Times anunciara el 21 de este mes que cobrará por sus contenidos online, algo que podría entrar en una amplia estrategia para reinventarse aprovechando la comercialización del iPad.

“Esta puede ser una señal para que los editores de periódicos, revistas y libros inicien la creación de una nueva generación de contendido multimedia, diseñado para ese tipo de tabletas”, explica Ben Bajarin, estratega jefe de la consultora Creative Strategies. “Por primera vez, el sector puede tener ante sí la posibilidad de un modelo de negocio online rentable, que no sea totalmente gratuito. El modelo actual es imposible de mantener. Los medios ofrecen de forma gratuita en la Red contenidos que antes vendían. En principio se pensó que un modelo basado exclusivamente en la publicidad sustentaría el negocio. Pero no ha sido así. Ahora tienen la oportunidad de ofrecer un nuevo formato informativo online, a través del iPad y otros dispositivos, por el que cobrar y aumentar beneficios o salir de pérdidas“.

Hay una diferencia sustancial entre el iPad y sus dos ilustres predecesores, el iPhone y el iPod. Nadie dio a éstos por ganadores antes de que nacieran. Muy pocos supieron ver la revolución que representaban. Y hoy, Apple ha vendido más de 42 millones de teléfonos y 240 millones de reproductores de música. Al iPad, en cambio, todos quieren verlo como ganador. Y sus riesgos de ser un fracaso son mayores. El anonimato suele ser el mejor aliado de los triunfadores.